viernes, 23 de septiembre de 2011

Las palabras de seguridad, y la conveniencia de utilizarlas.






Es un tema dentro de la práctica del SM, de los que creo suele levantar opiniones muy encontradas, entre los practicantes.
No es inusual el oír habitualmente: Si un Amo respeta a su sumisa o esclava y la conoce, no es necesaria la palabra de seguridad...Sí, pero esto en mi modesta opinión no es cierto muchas veces, porque parece que a veces olvidamos, que no siempre la sumisa y el Dominante o Amo se conocen tanto, cómo para no necesitar la palabra de seguridad.

Estoy refiriéndome a la sumisa, igual que a la esclava o la masoquista, obviando que me refiero a la persona que se somete, ya sea en un rol u otro.
En el caso de que la sumisa pongamos por caso no haya sido azotada o flagelada nunca, salvo nalgueada con la mano cómo podría ser el caso de una persona que practica el Spanking, es recomendable que cuente al menos con una palabra de seguridad o dos mejor aún.

La primera para detener momentáneamente la sesión, en caso de que uno cualquiera de los participantes se encuentre indispuesto por cualquier motivo, sin olvidarnos que la palabra de seguridad, no es exclusiva ni mucho menos, para la persona sometida, sino también para la persona que Domina, dado que el Dominante puede llegar a sentirse “superado” por la entrega de la persona que está siendo en teoría, sometida.

La segunda palabra seria para detener definitivamente la sesión, ya sea por una indisposición tan inesperada cómo puede ser cualquier problema de salud, o multitud de problemas que pueden desencadenarse en una sesión de Sadomasoquismo.
Lo importante es saber que disponemos de esa palabra, que efectivamente si hay un problema, el que sea, nos va a permitir detener instantáneamente la sesión, para constatar que algo no va cómo debiera, por mucho que creamos conocer a la otra persona, o precisamente por todo lo contrario, que la desconocemos casi por completo.

Volviendo al tema del Dominante “superado” de forma puntual en un momento determinado, por la entrega de la sumisa o masoquista, quiero explicar que quiero decir.
No es frecuente pero tampoco algo extraño el que al azotar o flagelar a una masoquista, esta por no “decepcionar” a su Amo o Dominante, sea capaz de disfrutar o soportar una cantidad tal de golpes que la persona que flagela, se sienta “incomoda”.
En momentos así el Dominante puede detener también la sesión, utilizando la palabra de seguridad si se siente incomodo de ver que efectivamente la otra persona, está aguantando los golpes solo por no decepcionarlo.

La palabra de seguridad le va a indicar a la masoquista instantáneamente, que algo no va como debiera.
Es el momento de constatar si efectivamente podemos seguir con la sesión o por el contrario es mejor dejarlo en ese instante. Esta situación puede dársenos muy fácilmente, cuándo la persona que golpea o flagela, no se siente nada cómoda,”golpeando” a la otra persona, sin tener claro realmente lo que está haciendo, porque está siendo “arrastrado” o casi obligado a asumir un rol que le incomoda, hasta el punto de no ser capaz de entender que la persona golpeada, le pida o exija que intensifique la intensidad de los golpes.
En estos casos el uso de la palabra de seguridad, por parte de la persona que golpea, está más que justificado y es momento de hablar sobre que ha pasado.

No quiero obviar el que la persona que lleva la sesión, la que domina la escena y la responsable en último término, (que no siempre es la persona que somete, aunque aparentemente sea así) debe permanecer siempre al lado de la persona que está siendo flagelada o azotada, pendiente de cualquier síntoma, que nos de alguna señal, que la otra persona no está respondiendo, o sintiéndose cómo debiera, aun cuando no haya pronunciado la palabra de seguridad.

Tampoco está de más el hacer que la persona que va a ser sometida o golpeada, nos diga que recuerda efectivamente las palabras de seguridad que le hemos dado, para que las utilice en cualquier momento, por muy a gusto que nos pueda parecer que, nos encontramos en cualquier momento de la sesión.
Las palabras de seguridad sin falsa modestia, jamás he creído que puedan sustituir al sentido común de la persona que está sometiendo, humillando, torturando o golpeando a la otra persona, pero por esa misma razón jamás he creído que es obvio, algo que para mí, no lo es, y la razón es tan sencilla cómo variopinta.

Difícilmente vamos a encontrar a dos personas que sientan o disfruten el Sadomasoquismo, de una forma similar o parecida, aunque a simple vista pueda parecer lo contrario.
Por esa sencilla razón, por muy atento que un Dominante este pendiente de cómo se siente, o reacciona la persona, que está siendo flagelada, las palabras de seguridad creo que es algo que siempre debe estar presente en cualquier sesión de Sadomasoquismo, por mucha experiencia que tengan quienes participan en ella.

De la misma forma creo que no deberíamos jugar ni bromear nunca con la utilización de dichas palabras, por que eso va hacer que pierdan el valor y la utilidad que su uso debe tener, en el transcurso de la sesión.

Espero no caer jamás en la prepotencia de pensar, que por muchas sesiones que lleve practicadas, o por muchas personas que haya sometido, no necesito esa chorrada de las palabras de seguridad...pensando que eso es para los que empiezan...todos hemos aprendido de cero,en un momento determinado queramos reconocerlo o no, por lo tanto eso me ha enseñado que nunca una sesión es igual en nada a la próxima, parecida sí, pero no más.


Quiero agradecer a la modelo que aparece en las imágenes, el que me permita compartir con todos vosotros, estás imágenes realizadas hace pocos días en una sesión realizada por ambos, gracias por permitirme subir las imágenes y por tu preciosa y apasionada entrega...ha sido todo un lujo y un placer, un besazo desde mí Mazmorra.

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